Complaciendo a Dios

“Complácese Jehová en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.” (Salmos 147:11). Independientemente de lo que más tememos en la vida, es lo que vamos a servir más. Vamos a meditar en esta pregunta. ¿En nuestra vida, a quien tememos, servir y complacer?

DIOS se COMPLACE en nuestra fe “…sin fe es imposible agradar á Dios (Hebreos 11:6). Nuestra fe es preciosa a Sus ojos, aunque es como sólo tocar la orla de Su manto.

Dios obra en nosotros para hacer Su voluntad y Su buen placer. El apóstol dice que debemos de caminar para que podamos agradar a Dios. ¿Cómo podemos caminar así? No está en nuestro poder. Pero, Pero qué bendición saber que Él nos perfeccionara en toda obra buena para hacer Su voluntad, si nos abandonamos y permitimos que obre en nosotros.

Hebreos 13:21 “Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

Hay muchas maneras en que podemos agradar a Dios. La generosidad es un sacrificio muy agradable y aceptable a Dios, la obediencia es muy agradable al Señor; un caminar santo y humilde con Dios, como Enoc, provocará el testimonio que ha agradado a Dios. No lo decepcionemos, pero “…andéis como es digno del Señor…” (Col. 1:10).

Alabar a Dios es un trabajo que proporciona sus propios salarios. Es hermoso y nos convierte en criaturas razonables, especialmente gente en la Iglesia de Dios. Por su gracia, Él recoge pecadores y los trae a Su santa morada, donde El habla de paz y les asegura que sus pecados son perdonados. Por esto, deje que otros Lo alaben también.

El conocimiento del hombre es de pronto terminó, pero el conocimiento de Dios es una profundidad que nunca puede ser penetrado. A pesar de que Él sabe el número de las estrellas, él se digna a escuchar al pecador con corazón roto. Mientras que Él alimenta a los cuervos jóvenes, Él no dejará a su pueblo orador indigente.

Las nubes se miran apagadas y sombrías, pero sin ellas no podríamos tener la lluvia y por lo tanto ningún fruto. Las aflicciones pueden parecer negras y desagradables, pero de nubes de aflicción viene una lluvia de bendiciones que hace que las almas cosechen de los frutos pasibles de justicia.

El salmista no se deleita en las cosas en donde los pecadores confían en gloria. Una relación seria y adecuada a Dios es una gran recompensa. Debemos actuar bajo la influencia de gracia de la esperanza y el temor.

“Entonces los que temen á Jehová hablaron cada uno á su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fué escrito libro de memoria delante de él para los que temen á Jehová, y para los que piensan en su nombre.” (Malaquías 3:16).

Este Nuevo Año es un paso más cerca para estar con nuestro Salvador Jesucristo, la Cabeza de la gran Iglesia de Dios. Si sólo pudiéramos adquirir ese temor que se menciona en el versículo anterior, nos encontraremos en medio del oído de Dios y Él escuchará el clamor de Su pueblo.

Tenga en cuenta que los que temen al Señor “... hablaron cada uno á su compañero.” Cuanto más cerca estamos de Dios o lo más que le tememos debe traer unidad de una mente y espíritu, porque tenemos respeto por ese mismo temor.

Cuanto más nos alejemos del temor de Dios, más nos distanciaremos el uno del otro. Es el temor de Dios, que nos mantendrá santos en Su presencia. Está bastante claro que el tener temor de Dios lograra que nuestro nombre sea recordado y escrito. Esto es sólo para aquellos que le temen y piensan en Su nombre todos los días.

Los siguientes dos versículos de Malaquías 3 nos dan la garantía, si estamos cumpliendo con el temor de Dios en nuestras vidas.

“Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día que yo tengo de hacer: y perdonarélos como el hombre que perdona á su hijo que le sirve. Entonces os tornaréis, y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve á Dios y el que no le sirve.” (Malaquías 3:17, 18).

¿Qué tenemos que complacerá a Dios? Ciertamente, no son cosas materiales que hemos adquirido mientras estamos aquí en la tierra.

1 Pedro 3:4 “Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.”

Es el alma, el interior, oculto u hombre invisible que le preocupa a Dios. Todos los adornos que son corruptibles, ante los ojos de Dios, no tienen ningún valor, pero un espíritu manso y apacible es, a sus ojos, de un valor incalculable.

Cuando nosotros, como hijos de Dios, comencemos a poner más acciones en las cosas incorruptibles, creo que vamos a tener la atención y el favor de Dios. Dios se complace cuando ponemos nuestra fe y esperanza en acción. No es el momento de tirar la toalla, pero, como pueblo de Dios, debemos saber que “…el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia;” (Salmo 33:18).

Como dijo David, “Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Como esperamos en ti.” (Salmos 33:22).

Si vamos a dar gusto a Dios en estos últimos días de este nuevo año, tenga en cuenta lo que Pedro dijo: teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada cuando Jesucristo os es manifestado: Como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;

Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación. Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre á aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conversad en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación: Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana “Complácese Jehová en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.” (Salmos 147:11). conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata; Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación: Ya ordenado de antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros, Que por él creéis á Dios, el cual le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sea en Dios. (1 Pedro 1:13-21).

Santos, le complace a Dios saber que nuestra fe en él no a enflaquecido. La Iglesia de Dios lo hará. Todo lo que tenemos que hacer es de complacerlo por fe. Recuerde que es imposible agradar a Dios sin fe. Mi oración por la Iglesia de Dios hoy es que “Tú Dios nos hagas lo que tú quieras que lleguemos a ser, para que perfectamente te plazca, y dignamente celebremos Tu Santo Nombre. AMEN.”