La Justificacion - Una Doctrina Biblica

A. J. Tomlinson - 19 de enero de 1915

Sin importar la experiencia de una persona, nunca deberá perder de vista la justificación. Esta es una doctrina esencial durante toda la vida cristiana, y debe ser apreciada y honrada por todo amante de Jesús.

Algunos pensarán que la justificación es de poca importancia, pero es evidente que si uno no es justificado por la gracia del Señor Jesucristo no es un sujeto digno del cielo. Pablo dice:

"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús" (Ro. 3:23, 24). Él hace esto aún más claro cuando le escribe a Tito y le dice algo acerca del amor de Dios hacia la humanidad. "Más cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia los hombres, No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, más por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; El cual derramo en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador. Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida" (Tito 3:4-7).

En  vista  del  versículo  antedicho  concluimos  que  la  justificación  es  una doctrina bíblica, y es una experiencia sin la cual quedamos bajo la condenación descrita por Pablo en un versículo previo. En este versículo Pablo describe nuestra condición antes de ser justificados. Él dice: "Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, viviendo en malicia y en envidias, aborrecibles, aborreciendo los unos a los otros" (Tito 3:3). Esta es una breve descripción de una persona que no ha alcanzado la experiencia de la justificación.

Quisiera que lo que voy a decir cuento por lo que vale. No voy a seguir las reglas de escribir como un todo, pero quiero acercarme lo más posible a mis seres queridos y hacerles el bien que más se pueda. Quisiera que cada uno de ustedes se fije detenidamente a medida que proseguimos. Tal vez parezca un poco estrecho, pero todos estamos ansiosos por dar la medida perfecta a las normas de Dios.

El primero pensamiento al cual quisiera llamar atención es el hecho de que aquellos  que  no  son  justificados  son  desobedientes.  Pablo  dice: "también éramos nosotros necios",  antes  de  ser  justificados  por  Su  gracia.  Si  la desobediencia es una marca que muestra que uno no ha sido justificado, en todo caso es una marca que muestra que uno no es justificado en el momento de la desobediencia aun después de ser justificado una vez. En otras palabras, cuando la persona es transformada y llega a ser hijo de Dios, si es desobediente ella pierde su experiencia de la justificación. Esta misma analogía se aplica a cualquier experiencia de la gracia cristiana. Uno puede ser santificado y lleno del  Espíritu  Santo,  pero  si  voluntariamente  desobedece  a  Dios  de  alguna manera el caí de la justificación—entonces ya no es justificado. En referencia a esto Pablo agrega: "Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes, para que los que creen a Dios procuren gobernarse en buenas obras" (Tito 3:8). Y es evidente que Pablo quiso decir que la desobediencia causa que uno caiga por debajo de la justificación, así que nos exhorta a mantener buenas obras. Por supuesto, esto significa obediencia.

Aquí está la causa por la cual algunos pierden su victoria y buenas experiencias que una vez disfrutaron sin entrar en algún pecado externo o abierto como ir al cine, usar tabaco, robar, mentir u otras cosas semejantes. Simplemente han fallado en obedecer o hacer algo que la Palabra de Dios dice debe hacer.

Algunos no participaron en el lavatorio de pies cuando se les dio la oportunidad, algunos no asistieron al culto público, algunos descuidaron su servicio familiar, algunos han fallado en pagar diezmos cuando recibieron esta revelación. Apenas el domingo pasado se hizo una confesión de lo mismo por un querido hermano en el cual yo tenía mucha confianza. Pero Dios le dio arrepentimiento y lo bendijo cuando volvió a pagar diezmos de nuevo. Otros han hecho confesiones similares sobre el pago de los diezmos. Pablo dice:

"Procuren gobernarse en buenas obras," es decir, si no lo hace no serás justificado.

La desobediencia es acompañada del engaño. Aquellos que son engañados quedan clasificados con los desobedientes. Este hecho ciertamente causaría que uno quiera estar seguro de que no está engañado, y asegurarse de que está en lo correcto. Si uno es inducido al error y desviado por algún mala interpretación de la Palabra de Dios, o por un maestro que está enseñando doctrina falsa, el tal es engañando. Entonces, de acuerdo a la analogía antedicha, tal persona no está justificada. Y este es un asunto demasiado serio para tomar a la ligera.

Esta responsabilidad no únicamente descansa sobre la persona engañada, sino sobre el engañador. Estos son tiempos en los cuales el engaño está funcionando desenfrenadamente sobre la tierra. Es una marca de los días del fin. "Mas los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor", Pablo dice: "engañando y siendo engañados".

 

Si el ser engañado es una marca que muestra que uno no es justificado, cuán necesario es asegurarse que no estamos engañados.

Aquí esta una razón por la cual siempre me gusta estar en perfecta harmonía con otros. Tendría temor estar parado solo sobre una llanura, pero cuando tengo la aprobación de otros que sé que son capaces de conocer, me siento seguro. "En la multitud de consejeros hay salud"(Pr. 11:14). Si yo puedo seguir las pisadas de los apóstoles me siento seguro. No creo estar engañado cuando acepto las enseñanzas de Pedro y Pablo y los otros acerca de la sanidad, las lenguas, santificación, justificación o cualquier otra cosa. Si acepto enseñanza contraria a Pedro, Pablo y los otros, soy engañado y caigo de la justificación.

¿Es demasiado fuerte esto? Sé que los mejores de entre nosotros tendrán que tener cuidado en estos días del fin en cuanto a este punto porque Jesús da el aviso para los últimos días cuando Él dice: "Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los elegidos"

 (Mt. 24:24). Este asunto sobre el engaño es uno muy serio, y está conectado con nuestro tema de la justificación porque Pablo muestra que aquellos que son engañados no son justificados, sin importar lo honesto y sincero que son. Pablo da advertencias extendidas acerca del engaño. Compartiré unas cuantas escrituras.

"Nadie se engañe a sí mismo..."(1 Co. 3:18). Esta muestra el peligro de vivir para sí mismo. Es mejor tener consejo. "Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos" (Stg. 1:22). Que la Palabra sea leída y se le hable a largo de la misma a una persona y luego que no obedezca sus enseñanzas, significa que se está engañando a sí mismo, y si el individuo hace esto no es justificado. Es evidente que algunas personas que una vez fueron justificadas ya no son justificadas porque han sido oidores de la Palabra en ciertos puntos y no hacedores. Se están engañando a sí mismos al pensar que son justificados cuando no lo son. Esto en verdad es serio. Temo que conozco a algunos de esta clase. Intentan conservar su justificación bajo la predicación y la enseñanza de le santificación y el bautismo del Espíritu Santo sin entrar a estas experiencias. De acuerdo a la presente analogía de la enseñanza de Pablo esto es imposible, aunque profesan ser justificados y dicen que si muriesen sin haber obtenido las otras experiencias serían salvos. Este es un engaño de acuerdo a Santiago, y el aceptar dicha teoría significaría creer que las personas pueden ir al cielo sin ser justificados, lo cual no es verdad.

Para mostrar lo peligroso que Pablo consideraba el engaño agregaré unas cuantas escrituras y me apresuraré. "No os engañéis" (1 Co. 6:9; 1 Co. 15:3; Gá. 6:7). "Nadie os engañe"(Efs. 5:6; 2 Ts. 2:3; 1 Jn. 1:8).

"El que estima de sí que es algo, no siendo nada, a si mismo se engaña"(Gá. 3:6). Esto me recuerda de alguien que recientemente tomó una posición en contra de la decisión de la Asamblea sobre cierta enseñanza bíblica. Ciertamente es algo triste que un solo hombre tome una postura en contra de tantos consejeros y se oponga a su enseñanza cuando son hombres capaces y que sinceramente escudriñan la Biblia por todo su contenido.

"Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana" (Stg. 1:26). Esto aclara que la religión de este hombre es vana porque no refrena su lengua, y habla demasiado, pensando que es hombre salvo y preparado para el cielo cuando no es así. El próximo punto que Pablo hace, que comprueba que uno no es justificado, es "sirviendo a concupiscencias y deleites aborrecibles".

Esto explica por qué algunos de nuestros jóvenes toman el asiento de atrás y no quieren orar cuando se les llama, y no quieren dar testimonio. Ellos se han involucrado en algún placer mundano y han deseado algo que la Biblia prohíbe entonces han perdido su experiencia de la justificación. Esto es serio, y debe ser contrarrestado de alguna manera o muchos se perderán eternamente.

El siguiente punto de Pablo es "viviendo en malicias y en envidias". Aquellos que hacen esto no son justificados. Para tener malicia, uno sólo tiene que guardar rencor o tener malos sentimientos hacia otra persona. Alguien que hace esto, de acuerdo a Pablo y la analogía antedicha, no es justificado. Una definición más fuerte de la malicia es: "Una mala intención de perjudicar a los demás; despecho".

El vocablo "envidia" tiene casi el mismo significado. Este significa: " malicia, mala voluntad; sentir desagrado en la excelencia o la prosperidad de otro". Estas dos expresiones están estrechamente conectadas. El ser odioso, ofensivo y ser brusco sin mostrar amabilidad o cortesía. Odiar significa tener aversión y aborrecer a otro sea que se manifieste exteriormente o no. Si uno es así antes de ser justificado, es lógico concluir que uno pierde su justificación se caí en tal condición después de ser salvo, o santificado, o lleno del Espíritu Santo.

Algunos dicen que somos justificados por la fe y no mencionan la sangre en conexión con la misma, otros parecen enfatizar la sangre que casi ignoran la fe, pero es un placer notar que Pablo reconoce a las dos. En esta conexión él dice: "Justificados pues por la fe, tenemos paz con Dios, (Ro. 5:1). Un poco más adelante en este mismo capítulo él dice: "Mucho mas ahora, justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira"(Ro. 5:9). Pablo también demuestra que la resurrección de Jesús fue incluida en nuestra justificación. Jesús, "Fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación"(Ro. 4:25).

No importa cómo somos justificados solamente que tengamos la experiencia, pero sabemos que ésta vino por medio de Jesús y la expiación que Él hizo, y basta. Tenemos que ser justificados para ser salvos de nuestros pecados, (Hch. 13:39; Ro. 3:23, 24), y tenemos que ser justificados para retener la experiencia de la santificación.

Cuando se define la experiencia es claro que se necesita la justificación para que la persona sea agradable a Dios. Citamos a Webster como autoridad para el significado de los vocablos del habla inglés. “Justificación: el acto de aceptación de un hombre por Dios como justificado por los méritos de Jesucristo, sobre la bases de la fe y el arrepentimiento”.

Cuando uno cumple los requisitos del arrepentimiento que Dios requiere, y sus pecados son perdonados, entonces él es justificado por los méritos de Cristo pero si él desobedece, comete pecado de nuevo, o quebranta las leyes de Dios en su propio entendimiento o por ser engañado de alguna manera, el deja de ser justificado.

En verdad esta forma es una estrecha, pero para aquellos que son sinceros, honestos  y  están  determinados  a  seguir  la  Biblia  de  Dios  no  parece  muy estrecha, ni tampoco hay mucho peligro de caer en error y perder su experiencia.