Lideres con Integridad

¿Qué significa tener integridad? Una persona que tiene integridad es aquella que es firme en su postura. Un buen líder debe tener la solidez en su liderazgo. Otra definición de integridad es la adhesión a un código de valores. Un buen líder siempre sostendrá o se adhiere al código de valores al cual él o ella sostienen.

Miremos el juramento para la Oficina Ejecutiva:

“Juro solemnemente (afirmo) que ejerceré fielmente el cargo de Presidente de los Estados Unidos, y en ello hare lo máximo de mi capacidad, de preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos”

No sólo el Presidente de los Estados Unidos preserva, protege y defiende la Constitución, el aun se adhiere a un código de vestimenta. ¿Has notado el código de vestimenta del Presidente de los Estados Unidos? Es común verlos vestidos con un traje negro, gris o azul siempre emparejado con una camisa blanca y una corbata de color sólido de su elección. Esto se hace para crear una imagen de cómo el Presidente de los Estados Unidos debe mirarse ante el ojo público. Asimismo, se establecen una norma o código de valores para los futuros presidentes. Una vez más, digo, un buen líder siempre se adhiere al código de valores por el cual él o ella sostienen.

Por último, pero no lo menos importante, buenos líderes poseen integridad. Para que un líder se considere tener integridad, debe completar su tarea antes del tiempo asignado.

Pablo fue un buen ejemplo de esto cuando dijo “Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo á mí, sino también á todos los que aman su venida.” (2 Timoteo 4:6-8).

¿Qué pasa con nuestro mayor ejemplo? “Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.” (Juan 19:30).

Cuando Jesús hizo la declaración consumado es - Es como si hubiera dicho: “he llevado a cabo los más grandes deseos del Dios Todopoderoso - He satisfecho las exigencias de su justicia - he cumplido todo lo que fue escrito por los profetas, y sufrido la malicia de mis enemigos, y ahora el camino hacia el lugar santísimo es manifestado a través de mi sangre”. Fue algo horrible, pero gloriosa conclusión a su ministerio terrenal. A través de esta muerte trágica, Dios se ha reconciliado con el hombre y el reino de los cielos se abrió a toda alma creyente.

Así como, el Presidente de los Estados Unidos, hace un juramento a la oficina, nosotros, como pueblo de Dios debemos hacer nuestra promesa a un liderazgo con integridad.

Un juramento es un llamamiento solemne a Dios como prueba de la sinceridad. ¿Suena familiar la palabra sinceridad? Aunque debería hacerlo. Cuando cada miembro de la Iglesia de Dios tomó el pacto, nosotros decimos Promete usted sinceramente ante la presencia de Dios y estos testigos que acepta esta Biblia como la Palabra de Dios—creer y practicar sus enseñanzas correctamente divididas— el Nuevo Testamento como nuestra regla de fe, practica, gobierno, y disciplina, y andar a la luz a lo mejor de su conocimiento y habilidad; y todos contestamos, “así lo hare”.

Cuando hicimos nuestro pacto delante de Dios no se administró a nosotros para que pudiéramos seguir siendo seguidores, mas fue administrado para que nosotros nos convirtiéramos en líderes. Cuando aceptamos nuestro pacto con sinceridad, entonces y sólo entonces, es cuando nos convertiremos en líderes con integridad.

Debe llegar un momento como cristianos, cuando no sólo debemos ser seguidores de Dios, mas debemos ser colaboradores con El. Cuando nos convertimos en colaboradores con Él, nos convertimos en líderes con integridad.

“¿Qué pues es Pablo? ¿Y qué es Apolos? Ministros por los cuales habéis creído; y eso según que á cada uno ha concedido el Señor. Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento. Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor. Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois. (1 Corintios 3:5-9).

Incluso Jesús sabía que llegaría un momento en que sus discípulos dejarían de ser sólo los seguidores de Él y convertirse en trabajadores (obreros) con él, incluso en su ausencia.

Lea Mateo 16:14-19.

Iglesia, no tenemos que recibir un nombramiento o tener un título o posición en la Iglesia para convertirse en líderes. Piense en esto por un momento. Jesús escogió a doce y no se menciona en la Biblia cuales fueron sus nombramientos o incluso sus posiciones (con la excepción de Judas como tesorero). Todo lo que sabemos es que fueron discípulos y apóstoles que se les dio las llaves del reino de los cielos. Que es lo que somos hoy, sino discípulos que se debe hacer discípulos según Cristo Jesús. Si de alguna manera atamos a la carne aquí en la tierra, seguramente será atada en los cielos, y si perdemos el Espíritu aquí en la tierra para hacer discípulos (llegar hacer lideres), seguramente este espíritu, será desatado en el cielo.

En nuestro texto encontramos la Escritura que Pablo dio a Timoteo buenos consejos de como ser un buen líder con integridad.

“Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza. Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar. No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren.” (1 Timoteo 4:11-16).

Vamos a enfrentar los hechos. Nosotros, la Iglesia de hoy, debemos tener solidez en nuestro liderazgo. También debemos entender que nuestro liderazgo debe sobresalir o apegarse al código de los valores escritos en la Palabra de Dios. Es imperativo que sigamos en la doctrina, porque si lo hacemos, Pablo dice que nos salvaremos y á los que nos escuchan.

¡Esto es ser un Líder con Integridad!

Extractos reimpresos de la publicación Levantate Resplandece mayo 2010