Quiero…que los hombres oren en todo Lugar

“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda.” (1 Timoteo 2:8).

El apóstol estaba escribiendo a Timoteo acerca de la obra y el territorio de cubrir. Él había traído a la mente el mal trabajo de los falsos maestros. Entonces él había pedido a este joven ministro de pelear la buena batalla, al mantener la fe y la buena conciencia. Al ver la tarea por adelante, evidentemente sintió una necesidad especial por la oración, él dice:

“AMONESTO pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres; Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador; El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:1- 4).

Aunque en este mensaje estamos pensando especialmente acerca de la oración de la Asamblea, las palabras de Pablo son muy apropiadas. Nuestra obra es por todo el mundo. Vendrán delegados de todos los Estados y de varias Naciones.

Estamos igual de preocupados y responsable, el trabajo en un país que el del otro. La comisión del Señor es una Comisión para todas las Naciones. Por lo tanto, los Reyes u otros tipos de gobernantes y autoridades de otras tierras debemos orar por ellos de igual manera que donde nosotros vivimos. Esto significaría, por ejemplo, que en los Estados Unidos debemos orar por los gobernantes de América Central y del Sur, junto con los de cada Nación, y nuestra gente en Centro y Sudamérica debe orar por nuestro Presidente y otras autoridades aquí en los Estados Unidos, junto con los de otros países.

No sólo hemos de orar por los gobernantes, que tengamos paz y condiciones tranquilas para difundir el mensaje, pero debemos orar por la iglesia, que su trabajo pueda ser eficaz. Estamos de acuerdo con el apóstol que tal oración es “bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador.” Nuestro trabajo es de ganar-almas. Y, más allá de esto, es un trabajo de llevar el mensaje de la verdad en su plenitud a toda criatura. Es de esta manera porque es la voluntad de Dios, El desea que todos los hombres sean salvos, y de entender la plenitud de la verdad. La iglesia está comprometida a la verdad, la palabra de Dios correctamente dividida.

Si, “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar.” Mientras la Asamblea se acerca, nuestro pueblo alrededor del mundo, en cualquier hemisferio, en cualquier nación, deben de orar especialmente por este evento anual. Cada miembro, ya sea él o ella que tenga el privilegio de asistir o no, puede tener una parte al ayudarnos a ganar la atención del Señor para esta Asamblea particular. Debemos tener mucho interés, por cualquier negocio oficial llevado a cabo en la Asamblea ya que afecta a todos los miembros, si todos están presentes cuando se realiza o no. Si Oramos fervientemente y de buena fe, si oramos en el Espíritu Santo, podemos entregar todo negocio de esta gran fiesta anual en las manos de Dios y Su dirección.

Nuestras Asambleas Generales significan mucho para nosotros debido a la forma de gobierno que tenemos en la iglesia. Bajo la teocracia, lo que hace la Asamblea General no se realiza hasta que le agrada al “...Espíritu Santo y a nosotros...” (Hechos 15:28). Por tanto a la parte “nosotros”, nosotros debemos ser muy cuidadosos de tener la dirección inmediata de Dios.

Cuando una cosa parece bien al Espíritu Santo, también será bueno para nosotros, en ese orden. Creo que podemos decir cuando está prevaleciendo este buen espíritu. Por esta razón que pedimos oración especial cada año en este momento.

Esta Asamblea próxima está más cerca de la venida del Señor que cualquiera que hemos tenido. Nunca hemos tenido una Asamblea cuando las condiciones del mundo eran como son ahora. Tantas cosas señalan al fin del tiempo. Pero sabemos que nuestro trabajo está lejos de ser cumplido. Sabemos también lo que Jesús dijo acerca de esto— “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin.” (Mateo 24:14).

No debemos pensar que podemos retrasar su venida por ser lentos y despreocupados de culminar nuestra tarea. Si este espíritu obtiene control de unos pocos, aun así no obstaculizaría la profecía. La obra se terminara a tiempo, Dios designó el tiempo.

Creo que por lejos la mayor parte de nuestro pueblo comprende esto y saben que debemos estar “Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios…” (2 Pedro 3:12). Y, mientras Pedro se refiere a un tiempo más allá del Milenio, sabemos que el retorno del Señor en las nubes por sus santos debe venir primero, que nos da aún más razón para acelerar nuestro trabajo actual.

Pablo nos instruye a orar, “levantando manos limpias, sin ira ni contienda.” El Señor escucha el clamor de los justos. Si nuestros corazones son puros, podemos levantar “manos santas” en nuestras “suplicaciones, oraciones, intercesiones y agradecimientos.” Y si oramos según la voluntad de Dios, sabemos que él nos escuchará. Y si nos oye, sabemos que contestara nuestras peticiones. ¡Aleluya! Cual sean nuestras necesidades en esta 68ª Asamblea Anual, podemos tenerles suministra abundantemente.

Pero debemos orar “sin ira y sin dudar. Pensemos en el carácter positivo de las promesas de Dios a aquellos que piden con fe creyendo. A la luz de estas promesas, no debe haber ni un espacio de duda. Notamos que primero Pablo dice “sin ira”. Sería difícil pedirle algo a Dios sin dudar si debe hay cualquier indisposición en nuestros corazones hacia cualquier persona. Y sería difícil orar con fe por los Reyes y las condiciones del mundo si no estamos perfectamente en paz con Dios y con nuestros semejantes en nuestros propios corazones.

Oh, al pensarlo, se vuelve más claro cuál importante es ser capaz de orar oraciones fervientes, eficaces. (Santiago 5:16) El destino de muchas personas puede depender de nuestra actitud en la oración. Si oramos en unidad del espíritu a partir de ahora hasta el tiempo de ensamblaje perfecto de Dios va a hacer, lo que una gloriosa presentación de nuestras propias voluntades esto sería. Apenas veo cómo Dios podría retener ninguna cosa buena de nosotros en esas condiciones.