Recibiendo La Promesa

Desde la Oficina del Supervisor General

“Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza… Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos” (Hechos 4:31, 33).

La presión social y la persecución amenazaban la efectividad del ministerio de la iglesia primitiva, y no había a donde los discípulos podían ir por ayuda más que al Señor.

La presión moderna también puede amenazar la efectividad de nuestros ministerios, pero estamos agradecidos por el poder de Dios y la dirección del Espíritu Santo, los cuales están disponibles a la Iglesia cuando buscamos su dirección a través de la oración sincera.

“… la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.” (Santiago 5:16).

Muchos de nosotros estaremos de acuerdo  de que vivimos en una era donde la sociedad y su institución son dominadas por el humanismo. La criatura está siendo exaltada sobre su Creador: cosas que son eternales son substituidas con cosas que son físicas y pasajeras.

No hay ningún sustituto de la presencia divina y el favor de Dios. Aquellos que entienden la teocracia saben que todos los esfuerzos humanos deben ceder el paso a la dirección suprema de Dios si debemos experimentar Su intervención en esta próxima Asamblea.

Necesitamos al Espíritu Santo para dirigir en cada aspecto de esta Asamblea.

“Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió:;)” (Hebreos 10:23).  

Estas promesas han sido proclamadas desde nuestros púlpitos con gran celo y valor y han sido recibidas en los bancas con gritos de la alegría. Pero ya que hemos fallado a Predicar estas promesas del cielo, Cantando para que sean realidad, Clamándolas, o Comprándolas con oro o plata, ¿La pregunta es, “Cómo vamos a obtenerlas?”

Dios prometió a Abraham que Él lo bendeciría y multiplicaría su semilla como las estrellas del cielo y como la arena sobre la costa del mar. Obviamente, para que  esta promesa fuera realizada, el hijo de Abraham, Isaac y su esposa, Rebeca, tendrían tener hijos.

En  Génesis 25:21 encontramos Isaac ora por su esposa porque ella era estéril. Isaac sin duda sabía sobre la promesa de Dios a su padre. Él podría haber decidido no orar en absoluto. Él podría haber dicho, “seré un hombre de fe y esperaré la promesa.”  

Pero, no, el oro por Rebeca y siguió orando hasta que ella concibió. ¡Él sabía que él no podía ser negado porque Dios había prometido!

Cuando la Iglesia de Dios sea totalmente fiel (consistente) en todo, Ella será el recipiente para “Recibir la Promesa.”

Esta 110ma Asamblea será  histórica. Hemos estado orando por la propiedad y Dios nos ha dado tanto más que lo que hemos pedido. ¡¡Esta 110 Asamblea estará en nuestro propio Templo!! ¡Otra vez, a Dios sea la gloria! ¡Grandes cosas Él ha hecho! Nuestro Dios ha visto la sinceridad de nuestros corazones y ha dado a Su Iglesia para qué Ella por lo que está orando en un corto tiempo. Dios aún no ha terminado, debemos seguir trabajando, en ayuno y oración si queremos ver sus promesas hacerse realidad.

La oración es la única comunicación que tenemos con la Trinidad Santa, y sin ello nunca entenderemos cual la voluntad del Señor es. Jesús les enseñó la comunicación a sus discípulos. Al decirles, “Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:9-13).

Creo con todo mi corazón, que la Iglesia, debemos estar en unidad en este modo de pensar: sacrificar, orar y ayunar; ¡¡entonces y sólo entonces vamos nosotros a ser capaces de decir con un corazón verdadero, Sea Echa tu Voluntad!!

Hebreos 10:36 dice, “Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.”

El Espíritu Santo ha dado otra vez la dirección a la Iglesia para esta 110 Asamblea Anual. El nuevo tema de Asamblea para este nuevo año de Iglesia es “Recibiendo la Promesa.” Debemos recordar cuando venimos juntos a esta Asamblea de los santos, que las promesas no vendrán hasta que hayamos hecho la voluntad de Dios. Iglesia de Dios, continuemos a hacer la voluntad de Dios para ¡¡Recibir la Promesa!!