Nosotros

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"¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?" (Cantares 6:10).

En un mundo de confusión y caos religioso, a menudo es difícil encontrar la pura verdad y el amor cristiano genuino. Sin embargo, la Palabra de Dios promete un puerto de descanso de las enseñanzas erróneas del mundo, y un faro que resplandezca en las tinieblas. Cristo habló concerniente a Su Iglesia, "Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder" (Mateo 5:14).

¿Quién es Ella? "Mas una es la paloma mía, la perfecta mía; única es a su madre, selecta para quien la engendró" (Cant. 6:9).

En medio de la gran apostasía de los últimos días Dios tiene una Esposa verdadera. Ella es "llamada, elegida, y fiel". La Iglesia de Dios es la institución divina mundial de creyentes comprometidos a aceptar toda la Biblia, correctamente dividida, como su regla de fe, practica, gobierno, y disciplina según el Espíritu Santo lo ha revelado en la Escritura. Establecida por Cristo en 28 D.C. y levantándose de la Edad Oscura en el 1903, La Iglesia de Dios está comprometida a cumplir el propósito cuádruplo de Su divina creación.

Guardar y Defender la Verdad Entre un mundo que no cree en la pura verdad, a La Iglesia de Dios se le ha dado la responsabilidad de guardar y defender la pura verdad de la Palabra de Dios. "Amados...que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Judas 3). En su carta a Timoteo, Pablo le recordó que la Iglesia que Cristo estableció era "...la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad" (1 Timoteo 3:15).

En su carta a la Iglesia de Efesios, Pablo señala que la intención del plan de Dios nunca fue que la humanidad fueran llevada "...por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar", pero que la Iglesia deberá "...[hablar] la verdad en amor..." (Efesios 4:14, 15).

La santidad es una característica de la Iglesia. Aquellos que están determinados a servirle a la carne han corrompido la santidad genuina en estos últimos días. La Iglesia de Dios fielmente demostrará la verdad de la santidad genuina al mundo, en espíritu y estilo de vida. "Así dice Jehová: Yo he restituido a Sion, y moraré en medio de Jerusalén: y Jerusalén se llamará Ciudad de Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad" (Zacarías 8:3).

Para Evangelizar al Mundo con el Evangelio Completo "Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado..." (Mateo 28:19, 20).

La expresión "evangelio completo" es de uso corriente hoy en día. Muchas organizaciones de iglesias se dicen ser iglesias del "evangelio completo"; no obstante, lo que la mayoría quiere decir a través de esta terminología es que no sólo predican salvación, pero también, una doctrina del bautismo del Espíritu Santo. Por definición el vocablo "completo" significa "completo o entero; hasta lo sumo". Para poder predicar el evangelio completo, el Cuerpo de Cristo tiene que enseñar "todas las cosas" que Cristo mandó. Entre estas enseñanzas están el arrepentimiento y la fe en Cristo Jesús para salvación, resultando en la experiencia del nuevo nacimiento, santificación como la segunda obre definida de la gracia, proveyendo liberación de la naturaleza Adánica pecaminosa, el bautismo del Espíritu Santo con la evidencia de hablar en nuevas lenguas, la Santa Cena del Señor y el Lavatorio de Pies, la reunificación del pueblo de Dios a uno solo redil, la perfección de los santos, y todas las demás verdades bíblicas.

El mundo tiene que recibir todo el mensaje, y solamente la Iglesia está comisionada para proveer toda la Palabra de Dios. La Iglesia de Dios no puede enfocarse en unas cuantas enseñanzas populares, sino más bien, ella es responsable de enseñar y predicar la Palabra de Dios — completa, entera, hasta lo sumo. Sólo entonces podrá decirse que el "evangelio completo" ha sido entregado al mundo.

"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles; y entonces vendrá el fin" (Mateo 24:14).

Para Reunir a las Ovejas de Dios en un Cuerpo "De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra" (Efesios 1:10).

El estar "en Cristo" es ser salvo. El evangelismo es la comisión más importante de la Iglesia; no obstante, Cristo nunca deseó que Sus ovejas estuvieran divididas entre las instituciones hechas por los hombres. El mismo Cristo que trae salvación, estableció Su Iglesia (Marcos 3:13-19) y "la ganó por su sangre" (Hechos 20:28). "También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor" (Juan 10:16). Este rebaño se provee para la protección y orientación de los cristianos, porque ellos son Su ovejas.

"No será quitado el cetro de Judá, y el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregaran los pueblos" (Génesis 49:10). Este pasaje es la primera palabra profética registrada concerniente a la reunificación de todo el pueblo de Dios. A medida que la venida del Señor se acerca, la gran afluencia de todas las demás ovejas al redil continuará a aumentar velozmente. La profecía declara que: "Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntaos a Jehová con pacto eterno, que jamás se ponga en olvido" (Jeremías 50:5).

Para Proveer el Ministerio para la Perfección de los santos "El cual nosotros anunciamos amonestando a todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos a todo hombre perfecto en Cristo Jesús" (Col. 1:28).

La Iglesia ha sido comisionada a continuar con la obra que Jesús inició. Su analogía en el Evangelio de Marcos, revela esta verdad y responsabilidad. "Como el hombre que pariendo lejos, dejó su casa, y dió facultad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mando que velase" (Marcos 13:34). Él proyecta el mismo papel en el Evangelio de Lucas. "Dijo, pues: Un hombre noble partió a una provincia lejos, para tomar para sí un reino, y volver. Mas llamados diez siervos suyos, le dio diez minas, y díjoles: Negociad entre tanto que vengo" (Lucas 19:12, 13). El negociad es más que el simple ocupar lugar. Esto también significa el cumplir los deberes de un oficio o una posición. Para que la Iglesia esté negociando hasta que Cristo venga, Ella tiene que hacer la obra que se le ha asignado.

"Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo" (Efs. 4:12).

La perfección ha sido la meta de La Iglesia de Dios desde el principio. "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mateo 5:48). Aun a los hijos de Israel se les mandó que fueran perfectos. "Perfectos serás con Jehová tu Dios" (Deut. 18:13). Dios no requiere imposibilidades. La perfección lleva consigo, no sólo el atributo de la santidad, pero también, la connotación de madurez y lo total. En su carta a la Iglesia de Efesios, Pablo amonestó a la Iglesia a que dejará a un lado la inmadurez (Efesios 4:15), y en la epístola a los Hebreos los lectores fueron instruidos a ir "...adelante a la perfección..." (Hebreos 6:1).

A la Iglesia ha sido dada la responsabilidad de predicar y enseñar hasta que todos los cristianos obtengan la perfección cristiana. No puede haber perfección afuera de la Iglesia, sino sólo una grande y creciente confusión, porque no hay gobierno para asegurar la unidad de la fe y doctrina afuera de la teocracia organizada por Dios.

Un Llamado Divino para la Divinamente Establecida Iglesia Hay muchas iglesias en el mundo hoy, todas ellas hechas por el hombre excepto una. "Una es la paloma mía, la perfecta mía..." (Cantares 6:9), ella es la que Cristo vino a edificar y comprar con Su propia sangre. Ella ahora va rumbo al cumplimiento de su trabajo terrenal y se prepara para el rapto, después del cual Ella disfrutará la cena de la boda del Cordero.

Los días más gloriosos de la Iglesia están por delante a medida que Dios la llena con gloria divina. Ella gradualmente se está moviendo de gloria en gloria hasta que Ella alcance la "...plenitud de Cristo..." (Efesios 4:13). Él dará una unción y un poder para llevar todo el Evangelio a todo el mundo. Como Su rebaño, Ella servirá como el núcleo para la reunificación de todas las ovejas de Dios. Como Su edificio, Ella crecerá a un templo santo y será la habitación de Dios por Su Espíritu. Como la Esposa de Cristo, Ella se vestirá de ropa pura y blanca y será presentada al Señor sin mancha, ni arruga. Ella será santa y sin mancha.